Leer el mundo: alfabetización mediática desde la Biblioteca Nacional
La presente propuesta plantea el desarrollo de un programa integral de alfabetización mediática desde la Biblioteca Nacional, concebida como un espacio estratégico para la formación ciudadana, la mediación cultural y la lectura crítica del presente. En un contexto marcado por la sobreabundancia informativa, la circulación acelerada de la desinformación, la centralidad de las plataformas digitales y el uso creciente de la inteligencia artificial en la producción de contenidos, la alfabetización mediática se convierte en una competencia cultural y democrática fundamental.
La alfabetización mediática no se limita al uso técnico de tecnologías ni a la alfabetización digital en sentido instrumental. Implica la capacidad de acceder, analizar, evaluar y producir mensajes en distintos lenguajes mediáticos, comprendiendo los intereses, las lógicas de poder y los efectos sociales que atraviesan a los medios de comunicación contemporáneos. Aprender a leer críticamente noticias, imágenes, discursos audiovisuales y contenidos digitales es hoy tan relevante como la alfabetización lectoescritural en otros momentos históricos.
En este marco, las bibliotecas, y en particular las bibliotecas nacionales, han sido reconocidas a nivel internacional como espacios privilegiados para el desarrollo de programas de alfabetización mediática. Su legitimidad pública, su vocación de acceso universal, su experiencia histórica en la mediación del conocimiento y su capacidad para trabajar con públicos diversos las convierten en instituciones clave para abordar estos desafíos. Lejos de representar una ruptura con su misión tradicional, la alfabetización mediática actualiza y amplía el rol histórico de las bibliotecas como orientadoras en ecosistemas complejos de información.
La propuesta toma como referencia experiencias internacionales consolidadas, como las impulsadas por la National Association for Media Literacy Education (NAMLE) y el Media Education Lab de la Universidad de Rhode Island, así como los marcos de Alfabetización Mediática e Informacional promovidos por la UNESCO. Estos modelos destacan el papel activo de bibliotecas y mediadores culturales en la formación del pensamiento crítico, la ciudadanía informada y la participación democrática.
El programa propuesto se estructura en varias líneas de acción complementarias. En primer lugar, se plantea la formación del personal de la Biblioteca como mediadores en alfabetización mediática, fortaleciendo capacidades internas para el análisis crítico de medios, la comprensión del funcionamiento de plataformas digitales y algoritmos, y el diseño de actividades educativas. Esta formación permitirá instalar saberes duraderos en la institución y sostener el programa a mediano plazo.
En segundo lugar, se desarrollarán actividades abiertas para público adulto y comunidad general, orientadas a la lectura crítica de noticias, la evaluación de fuentes y la comprensión de los ecosistemas informativos actuales. Estos espacios, inspirados en experiencias de bibliotecas públicas internacionales, buscan ofrecer herramientas concretas para la vida cotidiana, promoviendo el intercambio y la reflexión colectiva.
La propuesta incluye también actividades dirigidas a jóvenes y estudiantes, combinando análisis y producción de contenidos mediáticos. A través de talleres y laboratorios culturales, los participantes podrán comprender los lenguajes de los medios contemporáneos produciendo podcasts, textos críticos o piezas audiovisuales, reforzando una alfabetización activa y participativa.
Otro componente central es la creación de una colección especializada en alfabetización mediática, con recursos físicos y digitales, que reúna materiales internacionales y producciones propias adaptadas al contexto local. Esta colección posicionará a la Biblioteca Nacional como un nodo de referencia en este campo emergente.
Asimismo, el proyecto promueve la articulación con redes institucionales, universidades, centros educativos y organizaciones culturales, tanto a nivel nacional como internacional, ampliando el alcance de las acciones y favoreciendo el intercambio de saberes.
Finalmente, se contempla la producción de contenidos propios por parte de la Biblioteca y un enfoque de evaluación cualitativa que permita documentar aprendizajes, experiencias e impactos culturales del programa.
En conjunto, la propuesta concibe a la Biblioteca Nacional como un "laboratorio de lectura crítica del presente", capaz de articular patrimonio, cultura escrita, medios contemporáneos y tecnologías emergentes, contribuyendo a una ciudadanía más informada, crítica y participativa.
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