Salud mental con perspectiva de género
Diversos antecedentes, así como prácticas de atención en organismos públicos y en los servicios de salud específicamente, dan cuenta de la necesidad de generar un espacio de reflexión, trabajo e incidencia frente a las desigualdades que atraviesan las prácticas de atención en salud mental. A pesar de los avances en el reconocimiento de los derechos de las personas usuarias de los servicios de salud mental, persisten sesgos de género que condicionan la forma en que se interpretan, diagnostican e intervienen los padecimientos de las mujeres y otras identidades feminizadas.
Se evidencia una fuerte persistencia de procesos de deslegitimación del sufrimiento de las mujeres, cuyas experiencias suelen ser interpretadas desde categorías psiquiátricas que individualizan problemas profundamente vinculados con las desigualdades de género, las violencias, las condiciones materiales de existencia y las relaciones de poder. La tendencia a naturalizar diagnósticos asociados a los llamados "malestares de la época", favorecen respuestas centradas en la medicalización y la prescripción de psicofármacos, sin brindar soluciones a largo plazo que promuevan la autonomía de estas personas.
En este sentido, estas propuestas y espacios pueden aportar a la transformación de las prácticas en salud mental desde una mirada crítica, ética y situada, contribuyendo a construir respuestas más integrales, respetuosas de los derechos y sensibles a las desigualdades de género que atraviesan las experiencias de sufrimiento y cuidado en nuestras sociedades, involucrando a la comunidad y a distintos actores institucionales.
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