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Queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento por los aportes, comentarios y contribuciones presentados en el marco de la consulta pública del Segundo Plan Nacional de Eficiencia Energética (PNEE) con horizonte 2025-2032. Cada consulta y sugerencia brindada representa un valioso compromiso con la mejora continua de las políticas públicas en materia de eficiencia energética en nuestro país.

Informamos que el PNEE se encuentra actualmente en etapa de evaluación y reflexión dentro del proceso de reformulación. Esta etapa busca asegurar que la propuesta final del Plan refleje un enfoque técnico sólido, inclusivo y alineado con los compromisos nacionales e internacionales en materia de eficiencia energética. En este marco las contribuciones recibidas en la fase de consulta pública están siendo revisadas cuidadosamente por los equipos técnicos de la Dirección Nacional de Energía.

Nos complace informar que todos los comentarios presentados serán analizados con atención y eventualmente incorporados en la redacción final del documento siempre que se entienda contribuyan a fortalecer la coherencia, efectividad y alcance del Plan. El objetivo es garantizar que el PNEE refleje las perspectivas diversas y el interés colectivo, tanto del sector público, la academia, la sociedad civil como del sector privado, por lo que se está considerando volver a generar distintas instancias futuras de intercambio al respecto.

Reiteramos nuestro agradecimiento y compromiso con la transparencia, la participación informada y el trabajo colaborativo.

Atentamente:

Dirección Nacional de Energía Ministerio de Industria, Energía y Minería

Comentarios sobre PNEE 2025-2032

Avatar: Gabriel Pena Vergara Gabriel Pena Vergara

Dr. Ing. Gabriel Pena. Prof. Ad. del Dpto de Termodinámica Aplicada del IIMPI - FIng - Udelar

Considerando que el PNEE se verá reflejado en las políticas públicas de los próximos años, dejó algunos comentarios a considerar (algunos exceden el alcance y/o objetivo del PNEE pero son pertinentes en la temática):

1 - En el punto IP 3.5, en la sección de Educación técnica y superior se debería agregar instalaciones (o sistemas) térmicos. Por ejemplo los generadores de vapor, sistemas de uso de calor directo (como secaderos), motores de combustión interna, etc. son intensivos en el consumo de energía y no están incluidos entre las instalaciones mencionadas (eléctricas y electromecánicas)

2 - En el punto ED 4.4 no veo que esté de forma explicita incentivos a particulares en la adquisición de equipos eficientes, aunque esto a sido una práctica usual en los últimos años (al menos desde la UTE). En esta línea tengo algunos comentarios y diferencias respecto a los planes que se han impulsado. Los principales consumos de energía de una vivienda tipo son el agua caliente y la heladera. Si bien la mayoría de los planes que se han lanzado incorporan la adquisición de calefones eficientes, ninguno que recuerde en este momento incorporó la adquisición de heladeras eficientes. Más aún, me parece que el beneficio debería ser por la sustitución de un electrodoméstico ineficiente por uno eficiente y no solamente por la adquisición de electrodomésticos eficientes. De este modo, en el caso de heladeras principalmente, el estado se asegura de que la heladera ineficiente sale de la plaza de viviendas (y por ende deja de consumir) y es remplazada por una eficiente, reduciendo el consumo total. Además se le puede dar disposición final responsable a equipos obsoletos. Si el incentivo es únicamente por la compra de equipos eficientes, nada asegura que el consumo total de energía se reduce. Seguramente la heladera ineficiente se venda o se done a otro usuario y siga consumiendo energía de forma ineficiente. A nivel general, todos los planes que lanza UTE apuntan a aumentar el consumo, por medio de la adquisición de equipos eficientes, apuntando a mejorar la calidad de vida de las personas. Por ejemplo la adquisición de secaropa, aires acondicionados, etc.

3 - En la sección de Actores claves se debería incluir a Udelar, así como a las universidades privadas y a todos los gobiernos departamentales, no solo al de Montevideo

4 - Etiquetado de calefones. Con el desarrollo de nuevas tecnologías, las tecnologías antiguas van perdiendo eficiencia (de forma relativa). Este es el caso de los calefones y las bombas de calor. Ante la misma necesidad (calentamiento de agua sanitaria) las bombas de calor son 3 veces más eficiente. Por lo tanto, mantener el etiquetado actual, donde existen calefones clase A es altamente confuso para el usuario. Entiendo que se debería incentivar la adquisición de bombas de calor. Decir que un calefón es etiqueta A existiendo las bombas de calor, es como decir que un caloventilador es etiqueta A existiendo los aires acondicionados.

5 - Transporte. Si bien claramente el uso de vehículos eléctricos reduce las emisiones de GEI, entiendo que no es adecuado focalizar los esfuerzos casi exclusivamente en esa dirección. En primer lugar, el impacto ambiental no es únicamente emisión de GEI, y los vehículos eléctricos generan otras emisiones y explotación de recursos no contemplados. Además la sustitución de vehículos particulares a combustión por eléctricos no soluciona los problemas de movilidad. Resalto la relevancia de la movilidad sostenible pero principalmente con énfasis en el trasporte colectivo y modos de trasporte no motorizados (o motorizados pero livianos como motocicletas). Me parece que tendría mejores resultados (en términos ambientales) aplicar subsidios al transporte público (y mejorar el servicio), aumentar la cantidad de ciclovías, etc. que dar exoneraciones fiscales a vehículos eléctricos para uso particular.

6 - Información y educación. El estado debería promover el ahorro de energía, mediante el uso eficiente de la misma pero también mediante el ahorro en si mismo. Por ejemplo promover que la gente viva (en la medida de lo posible) cerca de donde desarrolla sus actividades con la finalidad de reducir los desplazamientos. No se debería promulgar la idea de que las fuentes de energía renovable tienen impacto ambiental nulo, porque esto no es así. La explotación de cualquier fuente de energía (renovable o fungible) genera impactos negativos en el ambiente.

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