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La Biblioteca Nacional como red viva que adopta territorios y sale al encuentro.

Desde la experiencia de trabajo docente en el interior del país, se identifica una brecha persistente entre la Biblioteca Nacional y las infancias y adolescencias que viven fuera de Montevideo. Si bien existen redes de bibliotecas en la teoría, en la práctica muchas bibliotecas locales funcionan de forma aislada, con recursos limitados o directamente cerradas, lo que reduce el impacto real de las políticas de acceso a la lectura.

Esta propuesta busca aportar a las categorías de trabajo del proceso participativo identificando un obstáculo central: la distancia territorial y simbólica entre la Biblioteca Nacional y las comunidades del interior. Al mismo tiempo, reconoce una oportunidad clave: que la Biblioteca Nacional asuma un rol activo como columna vertebral del sistema bibliotecario, fortaleciendo y articulando bibliotecas locales, escuelas y liceos.

Se propone pensar una Biblioteca Nacional del futuro que adopte territorios, entendiendo la adopción como la construcción de vínculos sostenidos y no acciones aisladas. Adoptar territorios implica conocer contextos locales, dialogar con instituciones educativas y bibliotecas existentes, y desarrollar propuestas de lectura, mediación y circulación de materiales con un propósito pedagógico claro, especialmente en pequeñas localidades.

Como solución técnica y organizativa, la Biblioteca Nacional podría diseñar itinerarios de trabajo territorial en torno a ejes concretos (por ejemplo, autores y autoras de la literatura infantil y juvenil uruguaya), generando materiales y experiencias que lleguen primero a las comunidades y luego se articulen con la Biblioteca Nacional como espacio físico. De este modo, las visitas presenciales dejarían de ser eventos aislados y se transformarían en instancias significativas dentro de un proceso previo.

Esta iniciativa puede generar sinergias con políticas educativas nacionales, con bibliotecas públicas y escolares, y con equipos docentes y POB, potenciando el impacto de la Biblioteca Nacional en todo el país.

Pensar la Biblioteca Nacional del futuro no es solo incorporar nuevas tecnologías, sino garantizar igualdad real de acceso, descentralización efectiva y una biblioteca que no sea un privilegio para algunos, sino un derecho cultural para todos. Cuando las infancias del interior llegan a la Biblioteca Nacional, deberían hacerlo como protagonistas de una historia que comenzó en su propio territorio.

Porque dos más cuatro no siempre son seis: a veces son territorio, encuentro y posibilidad.

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